En la vereda San Sebastián, zona rural de Ataco, la Escuela de Catación Chipaca continúa consolidándose como un espacio de formación para niños y jóvenes interesados en el mundo del café. Recientemente, la institución recibió equipos de laboratorio que fortalecerán los procesos de enseñanza relacionados con la producción y análisis del grano.
La escuela surgió como una iniciativa familiar con el propósito de compartir conocimientos sobre toda la cadena productiva del café, desde la recolección y el beneficio hasta la tostión, el barismo y la catación. Con el paso del tiempo, el proyecto se ha convertido en un escenario donde las nuevas generaciones conocen el valor agregado que puede ofrecer este producto.
Uno de los principales objetivos de la escuela es incentivar el relevo generacional en el sector cafetero, promoviendo que niños y jóvenes encuentren en el campo oportunidades de formación y desarrollo sin desvincularse de su territorio.
Didier Giraldo Ruiz, uno de los profesores de la institución, explicó que la iniciativa nació del deseo de compartir la experiencia adquirida durante años con productores y estudiantes, enseñándoles todas las etapas que intervienen en la producción de un café de calidad.
La reciente dotación de equipos permitirá fortalecer las prácticas de laboratorio y facilitar el análisis de la calidad del café cultivado en las fincas de la región, complementando la formación técnica de los participantes.
Más allá de los nuevos implementos, la Escuela de Catación Chipaca busca fomentar el arraigo de las nuevas generaciones al campo mediante la educación, mostrando que la caficultura también ofrece posibilidades de innovación, emprendimiento y crecimiento.
Para quienes hacen parte del proyecto, formar a niños y jóvenes en el conocimiento del café también significa preservar la tradición cafetera del sur del Tolima y preparar a quienes, en el futuro, asumirán el reto de continuar desarrollando una de las principales actividades productivas de la región.
















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